Demasiado barato

Un predicador del Evangelio descendió a una mina de carbón a la hora del medio día para hablarles a los mineros acerca de la gracia y la verdad que vienen por medio de Jesucristo.

Después de relatarles la sencilla historia del amor de Dios hacia los pecadores perdidos – el destino del hombre y el remedio ofrecido por Dios y una salvación plena y gratis, llego el tiempo de que los obreros volvieran a su trabajo.

El predicador regresó al tiro a tomar el elevador para salir de la mina. Encontrando al mayordomo le pregunto que le parecía el plan de Dios para salvar. El hombre contesto:

— ¡Oh! es demasiado barato; no puedo creer en una religión como esa.—Sin responder a esa observación el ministro preguntó—¿Como puedo salir de aquí?—

—Simplemente entrando en la jaula—fue la respuesta.

—¿Y tarda uno mucho en llegar arriba?

—Oh no, solo unos segundos.

—Vaya, de veras que esto es muy sencillo. Pero ¿que no hay que ayudar al elevador?—pregunto el ministro.

—Claro que no—contesto el minero.

—Como le he dicho, no tiene que hacer mas que entrar en la jaula.

—Pero ¿que dice de la gente que hizo este tiro y perfecciono este arreglo? ¿hizo muchos gastos y mucho trabajo?

—De veras que si; esta fue una obra laboriosa y costosa. El tiro tiene mil ocho cientos pies de profundidad y costo mucho al propietario. Pero es el único medio que tenemos para salir y sin el nunca podríamos salir a la superficie.

—Justamente. Y cuando la Palabra de Dios le dice: «El que oye mi palabra y cree al que me ha enviado tiene vida eterna.

» Ud. dice luego: «Demasiado barato, demasiado barato,» olvidando que la obra de Dios para traer a Ud. y a otros fuera de un lago de destrucción y muerte fue efectuada a un costo inmenso, la muerte de su propio Hijo.

Los hombres hablan acerca de la «ayuda de Cristo» en la salvación. Que si ellos hacen una parte, Cristo hará la otra, olvidando o ignorando que el Señor Jesucristo ha hecho «la purgación de nuestros pecados por si mismo» y que la parte de ellos es solo sentir su necesidad, confesar sus pecados, y aceptar lo que El ha hecho.

«Si confesamos nuestros pecados él es fiel y justo para que nos perdone nuestros pecados y nos limpie de toda maldad.» lra. Juan 1:9.

«El cual mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros siendo muertos a los pecados, vivamos a la justicia, por la herida del cual habéis sido sanados.» la. Pedro 2:24.

La salvación puede ser tuya hoy. Los brazos de Cristo están abiertos para recibirte.

«Al que a mí viene,» dice El, «no le hecho fuera» (Juan 6:37). El Espíritu Santo dice: «Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones» (Heb. 3:7,8).

«El herido fué por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados» (Isa. 53:5).

COMPAÑÍA DEL TRIUNFO CRISTIANO

909 Bluntzer Street Corpus Christi, Texas 78405, E. U. A.

La entrada Demasiado barato apareció primero en Alientodiario.com.

Source: Blog